El autoengaño de la audiencia en Internet (I): los magos de las páginas vistas
Martes, Noviembre 20th, 2007
Hoy El Analista comienza una pequeña serie de artículos para tratar un tema polémico y complicado: ¿qué se debe medir en la Red como audiencia? ¿Qué unidad o unidades de medida son las más adecuadas para este negocio? ¿Se está midiendo bien al medir en base a usuarios únicos? ¿Hacen bien los clientes publicitarios y las agencias y centrales de medios online en utilizar los usuarios únicos como base para asignar sus campañas?
Para llegar a una conclusión tenemos que empezar dando un vistazo a la historia de la medición de audiencias en la Red, para entender qué ocurre hoy y así poder entender mejor cómo debería funcionar en el futuro.
CUANDO SE MEDÍA POR PÁGINAS VISTAS
Al inicio de este negocio muchos sitios web llegaron a medir su tráfico basándose en “hits”, que era cada una de las llamadas que se hacían a un servidor, incluyendo imágenes, etc.. Esto de los hits era gracioso porque rápidamente se podían tener millones de hits si en una sola página había muchas llamadas (cada elemento, cada foto, cada pequeña imagen era un hit más a contabilizar). Me cuentan que en algunos países como Portugal, donde la medición de audiencias están aún más en pañales que en España, se siguen utilizando estos hits como una forma de medición. Pero pronto se vio que aquello de los hits no tenía ningún sentido, y que con esa base era imposible comparar los datos de una página web con otra. Así que se paso a la medición por páginas vistas, que era algo que todo el mundo podía medir con facilidad y permitía comparar a un sitio con otro y que, al mismo tiempo, permitía calcular el potencial publicitario de un sitio web.Este tipo de medición de audiencias basado en las páginas vistas duró muchos años, e hizo mucho daño al sector. Todos los grandes medios y portales se medían con los demás en función a su dato agregado de páginas vistas (aún hoy se ven en ocasiones resabios de aquello en notas de prensa y comunicados, especialmente en los medios tradicionales con presencia online).
Con el objetivo de competir por ver quién tenía más páginas vistas se hicieron muchas barbaridades, algunas veces en connivencia o aprovechando la incapacidad de las empresas de medición de audiencia para controlar lo que hacían los medios y portales. Así, algunos directivos de portales y medios online parecían prestidigitadores o magos, auténticos expertos en inflar los datos mediante trucos y trampas en vez de ofreciendo mejores servicios y contenidos. Muchos optaron por el camino fácil del ilusionismo aprovechándose de la facilidad con la que se podían aumentar los guarismos de las páginas vistas.
Se usaron auto refrescos de página cada 10 segundos (aún hay gente que lo hace llevando los refrescos de página a los límites que permite OJD, por ejemplo); se usaron frames invisibles (o pop ups) en los que cada marco contaba como una página vista más; chats en los que cada línea nueva de texto (o cada refresco del banner) contabilizaba una página nueva, generando millones de páginas cada día; canales push en el Explorer en los que se enviaban miles y miles de páginas diarias a unos usuarios que jamás las leían, pero que se contabilizaban igual, generando en algunos sitios web medias de más de 100 y hasta 200 páginas vistas por usuario; tickers de noticias que hacían (¡y hacen aún en algunos casos!) múltiples llamadas a distintas páginas, y con refrescos cada pocos segundos con la excusa de la actualización, siempre con el objetivo de inflar el total de páginas vistas…

Todos ellos trucos más o menos sofisticados para falsear los datos, pero sin demasiado efecto para el usuario final. Pero el sistema para aumentar el número total de páginas vistas que me resultaba más irritante era el de poner páginas intermedias al usuario, complicarle la existencia con pasos y más pasos intermedios en un sitio web para, únicamente, inflar las páginas vistas. Un objetivo que, lógicamente, nunca se conseguía porque los usuarios terminaban por irse a los sitios más sencillos de usar y sin tanto paso intermedio.
En un momento u otro de mi carrera me he encontrado con personas o empresas que hacían este tipo de cosas, o he tenido que explicar a algún jefe por qué yo no las hacía mientras mis competidores utilizaban las técnicas del ilusionismo sin cortarse un pelo.
Por fortuna, el mercado poco a poco se fue dando de cuenta de que la medición por páginas vistas, por mucho que permitiera reportar unos datos de audiencia espectaculares y con muchos ceros, era una forma naif de medir la audiencia en la Red: era fácilmente manipulable, no se podía controlar la calidad de esas páginas ni la fiabilidad de los datos y, sobre todo, no permitía compararse con otros medios de comunicación para competir por la publicidad. Nadie contabilizaba las páginas que se leían en un periódico o revista, o los minutos que alguien pasaba oyendo la radio: lo que se contabilizaba en los medios “serios” eran personas, sean lectores, oyentes o televidentes. Y así nació la necesidad de medir la audiencia en la Red con otros criterios, como las visitas o los usuarios únicos.
Hoy estas formas de “inflar” los datos de páginas vistas nos producen sonrojo, pero no hace demasiado tiempo había medios importantes que pagaban el bonus anual a sus directivos de Internet en función de los resultados de páginas vistas de sus medios. Y, lógicamente, nadie hacía nada por cambiarlo porque era tan fácil manipular los resultados que los bonus, hubiera crecido el medio o no ese año en audiencia, siempre eran espectaculares a final de año y se pagaban religiosamente.
Y es que, al final, hablamos siempre de dinero: cuando se medía con páginas vistas, reportar más que el vecino podía significar más dinero en publicidad. O, en clave interna, podían ser bonus más altos para los directivos. Y con el bolsillo no se juega.
Próximo artículo de la serie: Intentando medir por visitas

Desde finales de la semana pasada están disponibles los datos de audiencia online auditados por 


